#El segundo milagro
A la hora del patio yo no salí de clase, y le pregunté a la señorita Honey si le podía confesar que había sido yo quien había volcado el vaso. La señorita Honey me pidió que lo volviera hacer. Lo intenté y finalmente lo logré. La señorita Honey se quedó boquiabierta, y me dijo si quería ir a su casa por la tarde.
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